sábado, 6 de febrero de 2010

LAS ANGUSTIAS DE LA PATERNIDAD

Siempre me dió palo pedir dinero a mis padres, por eso vi una buena opción lo de trabajar en verano y tener un plan económico casi perfecto que cubria toda la temporada incluida la compra de ropa en las rebajas y aprovisionamiento de pesetas hasta bien entrado el invierno.

He comprendido ,tarde, pero algún dia allá en los 80' que la música que me gustaba a mi padre le parecía "ruido". Entendí que la una de la madrugada era la hora de llegada y más tarde las dos, cuando no tenía hora llegaba a las doce y media para ver a Mcmilan en la tele.



Preferí ponerme los pendientes después de salir de casa para no tener que escuchar que eran muy grandes y me queda la constancia , con el tiempo, de que mis padres habrán pasado también las angustias de la paternidad de un adolescente.

Yo, en cambio, estoy perdida , desfasada, confusa, algo desesperada, no sé en que punto he hecho algo mal, o es que no he tenido la misma suerte.

Esta entrada de Connotación es muy interesante.

lunes, 18 de enero de 2010

TANTO RECORDAR ME AGOTA



No sé si seré capaz de caminar mucho más allá. Es difícil para una persona que siempre está midiendo el pasado con el presente y que además se inventa un futuro demasiado sencillo para como se están poniendo las cosas de complicadas.

Cada cosa que veo, cada sensación que tengo, cada momento que vivo, todo lo guardo, lo recuerdo y lo revivo con tal intensidad que llega a pesar hasta hacerme tropezar cada vez con más frecuencia. Es mucha mochila.



Creí haber sido fenicia, también haber vivido en la costa francesa en los años 60, buscaba una explicación a la eterna y obsesiva atracción por el mar, la temperatura agradable y la vida sencilla.

Ya no pienso porqué será.

Ni siquiera tengo ganas de encontrarle justificación.

En realidad tampoco tengo ganas ya de pensar en si es posible que un día, el mar y yo estemos juntos mucho tiempo sin despedidas dolorosas y sin otro ruido que el nuestro.

martes, 12 de enero de 2010

PREFERIRÍA VISITARTE YO

Esta Navidad he visto un video especial, una recopilación de cintas en super8 que resumía quizá la época más feliz de una persona, esa de la inconsciencia y la casa llena de gente o mejor cuando no le falta nadie.

Salen muchas escenas de nieve, grandes nevadas y mucha diversión cuando Boñar era un pueblo mucha más humano, sin aceras, sin supermercados, sin centro de salud, pero el caso es que con mucha gente que compraba de todo en tiendas de todo tipo y era atendida por médicos, matronas y practicantes igualmente.

Ahora no me gusta la nieve, solo un instante cuando veo todas las calles cuajadas de ella, pero ya está.

Sigo pensando en vivir en el sol y como poder visitar a la nieve de vez en cuando y no al revés.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

FELIZ...

No sé bien que pienso y me gusta saber exactamente como me siento todos los dias. Prefiero poder definirme eufórica o deprimida, a lo mejor es lo que conozco, pero me sienta mejor, estoy más tranquila. Los dias normales que no podría adjetivar no me gustan, los considero poco constructivos, son como un grifo abierto, es inútil.

Pero este tiempo es diferente, ya no se espera a nadie que venga con la maleta a pasar estos dias a casa, ni siquiera comerás algo diferente al resto del año, por lo menos no inaccesible; todo está empaquetado, pensado, previsto...

Son dias de función.

domingo, 20 de diciembre de 2009

FRANCISCO ROJO DE LA VECILLA

Esta mañana llegué a Boñar en el tren de la Feve después de ver un paisaje precioso de nieve y escarcha durante todo el trayecto. El termómetro marcaba -9 grados en el exterior, pero el ambiente dentro era diferente, multitud de excursionistas con raquetas de nieve, bastones de caminar y mochila en mano iban abandonándonos en los apeaderos de Naredo, Matallana y Aviados.

Mi excursión era algo distinta, yo iba a despedirme de Francisco Rojo, el que durante unos años fué mi jefe, el conocido por alcalde de La Vecilla, por el del Bar Las Hoces, por el de la Fábrica de embutidos, por el señor de los tirantes... pero sobre todo por la honestidad de su palabra y de sus intenciones.

No tengo nada más que buenos recuerdos de su persona, un jefe más preocupado por los derechos y el bienestar de sus trabajadores, por su parte humana que por la idea de la rentabilidad "a pelo".

Una buena persona, joven y con mucho que disfrutar todavía, después de una vida peleada y muy trabajada, eso sí, con mucha ilusión en todo lo que hizo.

Me dió mucha pena decirle adios.