miércoles, 4 de julio de 2018

¿TE ACUERDAS DE VICTOR JARA?

Me pregunto cómo estarás, si conservarás esa media sonrisa, si recordarás todas las canciones que me enseñaste o si incluso, por ahí, donde tú estás subsiste la memoria. Te gustaría saber que aunque tarde, muy tarde, cuarenta y cinco años después, se ha hecho justicia con Victor Jara, aunque mínimamente.  Nueve militares condenados a un puñado de años, pocos más que los dedos que le machacaron con la culata de los fusiles. ¿Cuántos años de castigo vale la lengua de un hombre?. Aunque siempre he seguido leyendo historias sobre él, la que mejor recuerdo fue la que me ibas contando entre canción y canción, entre acorde y acorte, repitiendo la letra; con cierta poesia, supe todo el martirio por el que pasó, pero no tengo una impresión desagradable, me quedó una empatía ya infinita hacia él y su obra.

   Aquí abajo el progreso ha convertido todo en una barahúnda, un lugar inhóspito, poco amigable, solo acogedor para quien es capaz de mimetizarse tal cual camaleón, de mentir sin atragantarse, de vender a los suyos para adoptar ajenos. Sobrevivo en un tiempo que siento extraño y del que cada vez me encuentro más alejada. A veces pienso si menos hubiera sido suficiente, algunas intensidades fueron tan grandes que hacen insoportable el paso de tantos agostos. Cada vez tengo menos miedo y la inquietud por cruzar las nubes puede más que las ganas de seguir contemplándolas de este lado, a pesar de lo fascinantes que me resultan. 

 Ya pronto nos vemos, no te olvides de mí, ojalá para entonces pueda convertirme en guitarra, así podría recordarte, esta vez yo, aquellas canciones que me cantabas tú. 

 

jueves, 10 de mayo de 2018

FIBROMIALGIA: ANTIDEPRESIVOS, CALMANTES y MUCHA AGUA


"El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional"
(Buda) 




a propósito del día mundial de la fibromialgia y la fatiga crónica, este sábado 12 de mayo

     Todo está dicho en cuanto a síntomas, grados, tipos de persona a los que afecta con más probabilidad, posibles causas, tratamientos, libros que "curan", alimentación, sanadores espontáneos e inventos que mejoran la vida... todo se ha hablado menos de cómo nos sentimos:  abandonados, incomprendidos e invisibilizados por la sanidad pública (en algunas comunidades más que en otras).

      Ser tema de conversación en el telediario solo cuando una estrella mundial revela su condición de fibromiálgica, o lo que es peor, que se machaque insistentemente y de forma insustancial en programas de perfil bajo detrás de alguna famosa, más bien resta credibilidad a una enfermedad que no necesita compasión, más bien reconocimiento, comprensión y avances en el estudio, diagnóstico y tratamiento.


"La fibromialgia te roba la fuerza no la voluntad, no os confundáis, tener buen aspecto puede ser un rato y en unos minutos estar así"

   

       Vivir con fibromialgia no te mata, pero agota, elimina, excluye, te destituye de la vida sin que te des casi ni cuenta, solo hay que pararse y mirar un poco hacia atrás para ver lo que vas dejando en el camino: primero la sonrisa, después la fuerza y  más adelante las ganas.

       Yo he pasado de la hiperactividad en todos los planos de la vida a suprimir lo más prescindible. Quedarme con la rutina diaria, el trabajo y alguna actividad que no conlleve esfuerzo, pensando que estaba ganando la batalla, aún con esa fatiga, es la convivencia con la fibromialgia -pensaba- . Después otro parón para evaluar pérdidas, pasan los años y ella sigue, te invade cada músculo, tendón, ligamento, va tocándolo todo hasta llegar a este punto, donde estoy ahora, en el que para escribir un texto de ocho líneas debo buscar en diccionarios o archivos de imágenes y encontrar las palabras básicas que definan lo que quiero expresar, a ese otro en el que duelen las yemas de los dedos al pelar una fruta o cuando a la media hora de salir de paseo ni tienes fuerza para andar ni te sale la voz del cuerpo, a pesar de haber cruzado la puerta de casa con ánimo, sin ojeras ni dolor. 

       Luces fuertes, olores, sonidos, tumultos, todo es insoportable. La fibromialgia es un amplificador que multiplica el dolor de cada afección o enfermedad que para una persona sana es llevadera, así que dejo a la imaginación lo que ya es doloroso para cualquier ser, cómo lo vive una persona con fibro. Menstruación, insomnio, colon irritable, catarros y gripes, migrañas, depresión, artrosis, cualquier infección, problema o temor... a la fibromialgia todo le vale para despertar.

       Ella siempre pide más, cada brote es más duro, se queda más tiempo y se instala en más rincones, para mostrarme mi propio cuerpo y esas minúsculas zonas que desconocía tener. Y yo la soporto menos, hasta el punto de temer que en alguna merma de fuerzas, de estas a las que me somete,  lo único que me quede sea permanecer muy quieta esperando recordar como se respira o lo contrario, intentando olvidar de una vez cómo se hace, depende del color del cielo o de si el último especialista que me haya visto es de los que me despide con un "lo siento, no puedo hacer mucho más por usted, cuídese" o pertenece a la abultada mayoría que solo han pasado consulta a una transparencia, un paciente recurrente, crónico y molesto, uno que tenían ese día en la agenda.





domingo, 4 de marzo de 2018

EL PAÍS CON MÁS "WASAP" DE EUROPA, ¡TIENE GUASA!




Estaba casi segura de que detrás de casi todos los despropósitos que acontecen ultimamente está el invento este de estar todo el día con el teléfono a diez centímetros de la cara. Y no es que me haya propuesto adentrarme en el asunto, es una sospecha de que algunas cosas que funcionan mal tienen algo que ver con esto.

Esta misma mañana escuché de nuevo la infortunada experiencia de Warren Beatty y Faye Dunaway en la Gala de los Oscar del 2017, donde  anunciaron por equívoco el premio a la mejor película a "La La Land" cuando debió ser para "Moonlight". Cuentan que los responsables del garrafal error estaban tuiteando, o cosa similar, en el momento de preparar los maletines, hecho que les costó el más terrible de los castigos: ser expulsados del confín de la alfombra roja y señalados con el dedo por siempre jamás.

Y es que la cosa de enredar con el teléfono no es normal ni medio, paisanas grabando a los nietos en exhiciones, incluso bajo carteles de prohibido, tapando la visión del resto y tapándose a si mismas de estar a lo que se está, de ver al chaval, de entusiasmarse, sorprenderse, estar orgulloso, acompañar; lo primero es poner el teléfono en "guasa" y mandar la foto antes de que acontezca nada. Con todo ello, el público parece una extraña legión de seres con los brazos en alto emitiendo luces y grabando un punto lejano sobre la nuca de un espectador tranquilo que se resiste a ser captado por aparato ajeno.

O como esa guaja en urgencias, tumbada con la cabeza sobre su mochila, blanca, amarilla, pálida y retorcida de dolor, con las gafas ladeadas sobre la nuca, cabeceando entre el plástico de la silla gris y el bolso de la madre; una mujer que desde que pronunció ¡túmbate ahí!, no dejó ni un instante de mover el dedo índice derecho de arriba a abajo como que fuera un sinfin. Minutos y minutos y minutos hasta que el prodigio de la bateria hizo el milagro y la pantalla fundió a negro,  la tocó la frente,  miró alrededor y masculló algo sencillo, no sé, entre la tardanza del servicio y el cargador del móvil.

Es habitual, también, coger una R o una E en Correos , sentarte, mirar a un lado y otro del banco e imaginar a la gente en sus teléfonos enredada escribiendo sus memorias, aprovechando para pensar en epitafios, improvisar pensamientos, apuntar en el excell mensual el gasto de hace un cuarto de hora o ver a que distancia está Sepúlveda o qué suceso sin contrastar improvisó el periódico más amarillo de todos los locales. Algunos esperan esos doce o trece números que le restan delante para pensar en unicornios de sedalina verde pistacho o en paises sin gobierno provisional ni gobernantes con solo 3.000€ en la cuenta; otros quisieran el puesto de la funcionaria que les va a atender y hay algunos que están pendientes del número, pero lo cierto es que de vez en cuando, alguna persona de las anteriores se enreda con el "guasa", y cuando se da cuenta se le han pasado ya cuatro,  y para enmendarlo tiene que ser el quinto por encima el que tenga misericordia de esta perdición, que por normalizada en todas las edades y condiciones no parece lo que realmente es, un vicio, como todos dañino cuando se apodera de la mismidad de uno.

Esperar en un comercio a que la señorita termine de escribir, ver en un control del hospital a la mujer del control de enfrente con la luz del teléfono mientras suena un timbre; ir apartándote de la acera porque viene un chaval escribiendo mirando unicamente a su teléfono; conducir y tener cuidado a los peatones que "se echan encima" con los cascos y whatsappeando; conductores que llevan sobre el volante el teléfono; intermitente señalizando aparcamiento y coche que no sale porque el conductor a pesar de señalizar la maniobra de desaparcar está ahí, con el teléfono, que si sí, que si no, y los coches detrás, que no dicen nada, pero llega un autobús, y al hombre que le llega otro mensaje, y el que quiere aparcar nervioso, y los de detrás ya pitan, y el bus con la hora ya pegada, pero el conductor tiene que responder, y al final maniobra abortada: ¡Que te den por el saco!. ¡A tí y al puto whatsapp! 

Y eso contando que no sirva para poner a caldo a alguien, en alguno de esos subgrupos que se forman dentro de los grupos de cada actividad que hagas en la vida. No hay "guasa" pa'tanta cosa: cumpleaños, regalo de empresa, apa, ama, familia, primos, amigos de los pavos reales, autos clásicos azules que brillan, vegetarianos que comen atun, padres que lo son, partido por el centro derecha, unidos vamos a poder, alumnos de parvulitos...

"!Anda , que no me levanto esta mañana y veo que estoy metida en dos grupos, el del regalo del cumpleaños de nosequien y el de la asociación de padres y madres"!. Y tú, ¿ya tienes whatsapp?... Cuanto le doy las gracias a Victoria por aquel comentario una mañana a la puerta del colegio, he resistido ser en todos los grupos la única persona con la hay que comunicarse únicamente a través de sms o mail, (porque yo preferiría por carta o postal, pero este extremo pocos han sido los que los han respetado, salvo Luisi, que puntualmente no ha dejado de, al menos una vez al año, ponerle el sello a una carta,y los amigos del scrap postcard).
 
Lo único que encuentro beneficioso a esto es el silencio que se hace en cualquier espacio público de espera donde esté permitido el uso del teléfono, la ausencia de conversaciones es lo que tiene. Lo peor, es que por culpa de tanto idiota sin mesura, no es de extrañar que alguna empresa haya optado por requisar los teléfonos a la entrada del trabajo, cosa que no haría falta si gobernase la cordura.

Pero nos lo hemos ganado, que para eso somos el país con más "guasa" de Europa, que dedicamos unos 64 minutos al día a wasapear, casi el doble que la media, que son 35,15 minutos al día.

miércoles, 31 de enero de 2018

MAÑANA, EN LA LUNA

 
Luna Azul desde la Plaza de la Catedral de León, 30 de enero de 2018, 20:50 horas


Yo tenía diez años la primera vez que escuché la canción que sigue, pero supe enseguida que esa melodía estaría ligada siempre a lo que yo suponía "amor", a pesar de no saber nada del asunto, y eso porque en aquel tiempo, julio del 79, para mí el amor era un sentimiento de tristeza que ya creí constante, irremediablemente perdido, tragicamente irrecuperable, identificaba ese sentimiento nada más con lo que provenía de la persona que salió de viaje con un billete, solo de ida, un catorce de mes de ese año. Los mayores a mi alrededor asumieron, como se acepta personal y socialmente la muerte, a mí solo un entendido de tercer órden me explicó que "fué llamado desde arriba", como si se tratara de una organización de estructura monofuncional.

Desde entonces miro a la luna llena, luego menguante, nueva y creciente, en todos sus tonos y ángulos , incluidos los eventos lunares, hago como que me creo aquello del cielo, lo de "arriba", pero a mí me conviene más la luna, es un punto más concreto para quedar.
  





El amor era infortunio porque para mí significaba sentir el vacío, la pérdida de quien no puedo recordar reproche ni enfados sin razón; la belleza , estar protegida, ser escuchada, ir de la mano, mirar para arriba y ver una sonrisa; que te cuenten historias, que te canten canciones, que te hablen de revolucionarios de otras latitudes, de cantautores de regiones mediterráneas, de pintura, de que la pasta se puede comer sin carne y hay vida más allá de donde vivimos, de cuantas patas tiene una mosca y como es el ala de una abeja con aquellos preparados microscópicos de Bianchi, las vueltas que hay que dar alrededor de la piscina de Boñar para disfrutar de un buen baño, ver la magia del revelador de Kodak o la explicación de las tormentas de verano, aunque den muchísimo miedo.

Cosa verdadera ese amor, incondicional, aunque a nadie a mi alrededor le haya importado nunca, porque los niños no sufren, y menos en un tiempo en que la tristeza era cosa de melancólicos y la depresión asunto de señoras medicadas. De lo que no se habla no existe.

De quien fuera aquel magnetofón del que brotaba la voz de Adamo, desde una cassette blanca con un papel amarillo Pompeya, despegado por la esquina superior izquierda de la cara b, seguramente estaría experimentando un tipo de amor muy diferente al mio, eso pensaba yo al traducir cada verso a lo que imaginaba de ambos sentimientos, el suyo y el mio. El suyo con alegría, o al estilo Eros,  el mío con desaliento, personalizado,  pero todos los versos de la canción coincidían en el ánimo de ambas.


Luego supe del amor, en casi todos sus arquetipos, sobre todo storgé y eros, y que esta canción me sirve para quedar con alguien más, unos pocos solo, mañana, o pasado, pero en la luna.





miércoles, 24 de enero de 2018

LA RECONCILIACIÓN DE RAJOY CON algunos LEONESES

Era la tercera mañana de niebla seguida, del cuarto martes de este enero de 2018, serían las doce de la mañana cuando la Plaza de Santo Martino de la ciudad presentaba este aspecto de la foto; tres chavales me adelantaron con unas banderas de León, por detrás de mí rezagaron otros tres con tufo de marihuana tempranera fabulando sobre las cosas que harían con los "impresentables de su generación que iban por ahí con enseñas reivindicativas", que "si los metían a ostias en uno de los furgones", "que si no se qué cosas con los palos ...", en fín.

 Asomando ya la a calle Sacramento, se veía el desfile de personas de ambos sexos, diferentes edades y condiciones, con banderas leonesistas y alguna pancarta casera en contra del visitante. Llegando a la Plaza de San Isidoro, esquina con el Restaurante Boccalino, ya el número de polícia igualaba al de público a esa hora, doce y cuarto, las vallas empezaban a dibujar la distancia que iba a separar el abrigo de Rajoy del público, cuando un par de paisanos sin bandera y un chaval con ella se enervaron algo ante la negativa de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de dejarles avanzar a sitio ninguno que fuera detrás de una valla, colocada al lado de la columna trajana de la Plaza de San Isidoro, ya casi en la calle Fernando G. Regueral; si, allí detrás fueron llevando de dos en dos a todas las personas que portaban banderas o semejante; bueno menos a media docena de la Unión del Pueblo Leonés, encabezados creo, que corearían algo más suave llegado el momento, o eso se esperaba de ellos. Y porque despejar todas las banderas hubiera sido demasiado quitar.

Hoy leo en todos los medios locales la crónica de lo que yo misma ví, de la secuencia completa de lo que contemplé ayer desde atrás de una valla, al lado de un señor de Alicante , de un jubilado leonés y una paisana de la ciudad, con el primer propósito de entregarle una postal al Sr. Rajoy, que no fuí capaz de acercarme a él, por mucho que en algún medio exhiban tanta cercanía, tanta foto, ninguna imagen del recibimiento que tuvo cuando bajó a la carrera del coche oficial frente al Museo de San Isidoro y ya salió de la Basílica en el momento que la Plaza estaba limpia de portadores de enseñas. Ningún video de pitidos, ninguno de lo que que se oyó nada más se le vió asomar la coronilla a la carrera: "burro", "burdégano", "Rajoy, las primeras Cortes son de León","entra mejor aquí, a la Audiencia", "corrupto", "ladrón, fuera de León"... en fín, y tampoco ningún vitor, viva ni nada parecido como le dedica algún titular provincial, debí quedarme sorda del oido de los aplausos y mira que me gustan bastante más.


El Escribano - León
Pues nada, oiga, yo volví de nuevo con mi postal a casa , la dedicada al Sr. Rajoy, y se la envié a su residencia, en un sobre. No sé si le llegará a él, en ese caso no se si la leerá, pero de ser así sigo creyendo lo que en el reverso le escribo, que por aquí no todo es Santo Grial, Manjar de Reyes, viajar en Ave y ciberseguridad, queda todo lo demás, que es por donde ellos no pisan, por donde todos vivimos a diario.

Y otra cosina, eso de limpiar las plazas y calles y dejar solo a la gente que nos gusta, está muy feo, te resta puntos Rajoy, otros pocos más. Eran personas con banderas, no ladrones, ni siquiera pertenecían a la misma banda, ni siquiera estaban organizados... Pero eso que más da, el titular que vale es lo que RTVE dice, eso va a misa: "RAJOY SE RECONCILIA CON LOS LEONESES"; será con los invitados al miserere del claustro, al vino del Camarote, con los paseantes de la Calle del Cid y Ancha y los convidados a su banquete. 

Que así sea. Si a tí te parece bien, reconciliado quedes.

Postal adquirida en "El Escribano" (León)