sábado, 31 de enero de 2009

LA NAVIDAD COTIDIANA

Me gusta que un ratín cualquiera sea tan transcendental como un gran acontecimiento. Me llena de alegria contemplar escenas "por dentro de las personas" y entenderlas como gratificantes para ellas.
A mi madre le gusta más hacer cosas para los demás, acertar en la cena, en un obsequio... A mi padre le gusta la puntualidad, disfrutar de la comida y que el pan sea de la clase que nos gusta a cada uno y abundante (esto he comprendido después de tiempo que para él es muy importante si nos ponemos en el caso de una familia muy humilde y numerosa de las de postguerra). David disfruta con que estemos todos juntos. A Gema le divierte la vida a pesar de todo, prefiere reirse aunque sea sin azúcar .A Moncho le llena de orgullo que le hayan enviado un regalo desde Paris con el acierto del que ha observado de soslayo sus inclinaciones. A Andrea y a César aunque en muy diferente edad les gusta estar juntos porque son niños, uno acaba de empezar a serlo y la otra se resigna a estar en esa edad transitoria que uno no sabe lo que es.
A mí me gusta sobre todo verles a todos. Saber que están bien aunque cada uno con sus preocupaciones, pero cuando uno es capaz de abstraerse a ratos de historias que son tan estresantes para cada cual y disfrutar del vino y la compañía es suficiente.

Gracias a todos por crear estos buenos ratos. Solo esto es la vida.
Mamá: estaba todo muy bueno!

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